miércoles, 29 de mayo de 2013

El robot como compañia






CINE | Estreno el 24 de mayo

'Un amigo para Frank', la improbable amabilidad del Alzheimer


 Frank (Frank Langella) y su robot (interpretado por Rachael Ma).

'Un amigo para Frank' es la ópera primera de Jake Schreier, un película con un guión, un presupuesto y un apretado plan de rodaje (20 días) que hacen de ella una aventura independiente. No obstante, la cinta cuenta con cuatro caras bonitas de la industria que arrastrarán a más de un espectador a las salas: Frank Langella ('El Desafío: Frost contra Nixon'), Susan Sarandon ('Thelma y Louise'), James Marsden ('X-Men') y Liv Tyler ('El señor de los Anillos').

El filme, a caballo entre la comedia y el melodrama, está ambientado en un futuro no muy lejano y narra la historia de Frank, un anciano que vive solo y sufre pérdidas de memoria. Su vida es rutinaria, un tanto destartalada, y la única amistad que tiene es la de una bibliotecaria (Susan Sarandon). En vista de su deterioro, uno de sus hijos (Marsden) decide regalarle un robot para que cuide de él.

La película plantea tres cuestiones relevantes. Aborda una de ellas, la del irreversible deterioro de un enfermo de Alzheimer, pero pasa de puntillas por encima de otras dos: el desarrollo de la tecnología, que tiende a la 'humanización' de los dispositivos, y el abandono al que la sociedad occidental somete a sus mayores. El director reconoce que la relación de los protagonistas y el progreso emotivo y cognitivo de Frank gracias al robot "centran la historia y dejan en un segundo plano estas cuestiones". Una oportunidad perdida.

A partir del relato Los superjuguetes duran todo el verano de Brian Aldiss, Steven Spielberg, en la profundamente maltratada e incomprendida A.I. Inteligencia Artificial (2001), ahondó en la insoportable levedad de ser una identidad sintética en un futuro poblado por una humanidad necesitada de prótesis emocionales. Un amigo para Frank, primer largometraje de Jake Schreier, no adopta un tono tan oscuro y problemático como la película de Spielberg y tampoco facilita acceso a la vida interior de su robótico coprotagonista —que no está programado para sentir, ni, por tanto, para sufrir—, pero su descripción de un futuro a la vuelta de la esquina, donde las máquinas suplen las carencias afectivas humanas, parece el esbozo, más o menos amable, de la distopía propuesta en A.I.

Un amigo para Frank recuerda el tono de esa ciencia ficción humanista que con tanta elegancia practicó Ray Bradbury y que Rod Serling supo canalizar tan bien en series como The Twilight Zone. Frank (Frank Langella) es un anciano víctima del alzhéimer al que uno de sus hijos (James Mardsen) regala un mayordomo androide para que vele por él.

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